En la Danza Oriental, el VELO es un extensión de nuestro cuerpo. Su colocación y uso correcto son tan importantes como los pasos de la danza.
Puede ser una expresión de una música bella y elegante por su efecto suave y ondulante, pero también puede comunicar energía.
Es complicado investigar sobre los orígenes del uso del velo en la danza. Desde tiempo antiguos se han ido adquiriendo tópicos creados por los artistas que recreaban imágenes de mujeres danzando con velos dejando ver sus encantos. Todo este pensamiento de harenes idílicos con mujeres semidesnudas eran fruto de artistas occidentales que, con su afán de hacer dinero, representaban el mundo árabe como una fantasía sexual. A veces usaban como modelos esclavas, prostitutas... para representar este escenario. Pero esto nada tenia que ver con la realidad del pueblo árabe.
También tenemos que resaltar que estos tópicos han sido alimentados por diversos mitos como los de Salome e Ishtar.
En la Antigüedad existían Danzas donde se utilizaban "velos", pero nada que ver con el uso del velo en la Danza Oriental Contemporánea. Se cree que su introducción a esta danza proviene de la influencia de la bailarina rusa Ivanova, quien, en los años 40, enseñaría a Samia Gamal a introducir este elemento en su repertorio. Samia Gamal seguramente no fue la primera en utilizar el velo en la Danza Oriental Contemporánea, pero si fue la que la popularizó gracias a la película de "Ali Baba y los Cuarenta Ladrones".
La Danza con Velo es pronto acogida en el mundo occidental y otros países árabes como Líbano pero no tanto en Egipto, por ello es poco común ver a bailarinas egipcias bailando con él.
Es en Estados Unidos y en Europa donde la danza con velo evoluciona, se crea una técnica, añadiendo complejidad y dificultad en el manejo de este elemento.
Lo que no cabe duda es que el velo impregna esta danza de misterio y magia a la vez que permite utilizarlo como medio para expresar sentimientos. Desde nuestro punto de vista es un elemento para enriquecer aun más esta danza.
